Itinerario por el barrio del Raval​

Esta es una iniciativa realizada desde la clase de Elementos Interactivos para Museos del Máster de Gestión del Patrimonio de la Universidad de Barcelona.



El tema elegido en un primer momento fueron personajes reales del barrio, pero al intentar relacionarlos entre sí no encontré un hilo conductor, por ello escogí únicamente a mujeres reales que en algún momento de sus vidas hubieran tenido algo que ver con esta parte del barrio. Ha resultado ser un trabajo arduo puesto que la documentación veraz sobre personajes reales es muy escasa ya que siempre se mezcla con tintes de leyenda y la zona estaba limitada a unas pocas calles; pero, finalmente, creemos que se ha conseguido el propósito primero de este trabajo que era presentar personajes reales de cierta relevancia, aunque con un hilo conductor algo forzado, y aportar un poquito más de información con el fin de dinamizar esta zona de la Ciudad Condal.

Los datos biográficos de las protagonistas aparecen, asimismo, enriquecidos mediante la información aportada por la sección “’¡No pierdas el hilo!” donde se amplían datos sobre espacios y personajes relacionados, como es el caso de una lista de obras literarias vinculadas con el barrio, otros personajes como Manuel Azaña o Terenci Moix o el Teatre Goya.



El objetivo principal es mostrar un poco más sobre la historia de una ciudad y los que han pasado y pasan por ella, en este caso personajes de cierta notoriedad, ya sea por sus profesiones como por su vida, y conseguir que el usuario pase un rato agradable paseando por las calles del céntrico barrio barcelonés. He tratado de mostrar historias de una forma entretenida por lo que he dado preferencia a algunos apartados que, por este motivo,  pueden resultar más extensos que otros; sin embargo, son pocas paradas en número pero la información se puede ampliar entrando en los enlaces que acompañan a los personajes, de esta forma el usuario puede adecuar su tiempo a la visita y no al contrario.



El público potencial de esta actividad son personas de edad adulta con un nivel educativo y cultural medio-alto y vinculados con la ciudad y la historia de la misma. También se pretende llegar a un público joven que hoy en día también habita este barrio, un público con un nivel cultural alto y al que le interesen las pequeñas historias que pueblan Barcelona y el barrio del Raval.



Respecto a la estrategia didáctica adoptada, se trata de una ruta con pocas paradas pero extensas, la información aparece lo más resumida posible y, por ello, como comenté anteriormente, el usuario tiene la opción de ampliar los conocimientos con otros recursos que se le ofrecen. No obstante, el recurso principal de cada uno de los personajes es el texto, un texto acompañado de fotografías de las protagonistas, en algunos casos vídeos relacionados o incluso de las propias mujeres como el caso de Victoria de los Ángeles. Otras paradas llevan a personajes masculinos relacionados con las propias mujeres o links con más información. He querido variar los recursos para que la visita no se hiciese demasiado pesada al abrumar a los usuarios con información, sino que  cada una de las paradas cuenta con recursos propios lo que aporta más variedad a la actividad y  constituye un elemento más para  mantener el interés de los usuarios y así conseguir el objetivo principal de la actividad que no es otro que llegar al conocimiento a través de una visita guiada.



La imagen de marca creada se basa fundamentalmente en la mujer como centro del itinerario.  En letras grandes aparece el nombre del itinerario, “Mujeres del Raval” con una tipografía no muy tradicional, redondeada, para que llegue a todo tipo de público; el color elegido es el color femenino por excelencia, el rosa, pero un rosa algo más oscuro. La parte gráfica la constituye una silueta de mujer que se adivina por la curvatura de su espalda con una falda hasta las rodillas, las piernas y los zapatos de tacón. Esta imagen se ha extraído de una fotografía del barcelonés Joan Colom captada en el propio barrio del Raval en los años cincuenta del siglo pasado.


La elección de los códigos en diferentes colores responde simplemente a la intención de  captar la atención del viandante, que se interese por ese código que hay en una pared del barrio, conecte su smartphone y descubra.



La actividad consiste en una ruta por diferentes puntos del Raval alto a través de códigos QR, la información que poseen es legible con cualquier dispositivo móvil conectado a Internet.